Tips de Amor

¿Cómo dar por terminada una relación tóxica?

No es fácil aceptar que estás involucrado en una relación tóxica porque solemos pensar que es algo circunstancial y que cambiará para mejor, no obstante, sabemos en el fondo que no es así, pero hay que terminarla antes de que sea demasiado tarde.

Se suele pensar que este tipo de relaciones únicamente son las de la violencia física, pero hay otros tipos de abusos menos visibles pero dañinos, psicológicos, verbales y emocionales. Te acompañamos a valorarte y a salir de este túnel para el bien de ambos.

Síntomas de la toxicidad

El primer paso es aceptar que se trata de un problema muy serio y alejar esos de pensamientos de racionalización o de banalización del conflicto. Piénsalo, si identificas que cada día vives este cuadro de situaciones, detenlo o busca ayuda.

  • Abuso verbal, tu pareja te descalifica y te critica en todo, por lo que te esfuerzas constantemente en demostrarle que puedes hacerlo bien y que “vales”.
  • Has abandonado las actividades que te motivaban para dedicarte a la relación.
  • Períodos de depresión más frecuentes.
  • Bullying constante.
  • Negativa de buscar ayuda como por ejemplo ir a una terapia de pareja.
  • Manipulación emocional, uso de la culpa.
  • Celos constantes.
  • Invasión a la privacidad y al espacio personal.
  • Abuso sexual.
  • Infidelidad.

Después de salir de una relación con estas características, a las personas se les hace difícil volver a confiar nuevamente porque han sido heridos emocionalmente y afectados en su autoestima con otras secuelas, dificultad de socializar, tener miedo a convivir con una pareja, ataques de ansiedad, etc.

Si estás viviendo una etapa con estas emociones después de haber terminado una vinculación tóxica, busca ayuda psicológica. Hablar con un profesional es todo un alivio porque nos recuerda que no estamos solos.

¿Cómo ponerle fin a la relación?

Es importante buscar ayuda, la de un familiar, una amistad de confianza o a un terapeuta porque muchas veces nos sentimos tentados a minimizar la situación y nos aferramos a la zona de confort (lo conocido), a pesar de poner en riesgo nuestra integridad y esta persona puede darnos el empuje final para decir adiós al tóxico.

Siéntate con tu pareja, conversa con ella y ponle fin a la relación, ni más, ni menos. A pesar de todo lo que te diga, excusas, ruegos, promesas (sabes que nos la va a cumplir), no des marcha atrás, dile lo que has decidido y vete con tus pertenencias o exígele que se vaya si es tu propiedad.

Es muy posible que se convierta en una situación muy incómoda y dolorosa, pero debes hacerlo por el bien de los dos. Si necesitas ayuda, pídele a esa persona de confianza que te acompañe a hacerlo y te de fuerzas, aunque las palabras deben ser dichas por ti, con seguridad y mirando a los ojos de tu novio o esposo.

En caso de que tu pareja sea una persona violenta, envíale una carta, solicita una orden de alejamiento o haz la respectiva denuncia si ha abusado de ti. Recuerda, la violencia doméstica es un delito. Y si te ha lastimado, es posible que hiera también a otras mujeres o futuras parejas. Por esta razón, hay que crear precedente.

Vale destacar que en nada ayuda culpabilizarnos, se debe asumir la responsabilidad de la propia vida y recuperar la seguridad en uno mismo. Claramente, esto no es fácil, de hecho, es un camino largo, con un vaivén de emociones, que poco se identifican para gestionarlas y no ser dominados por ellas.

¿Qué pasa después?

Después viene un proceso de duelo (el mismo que se vive cuando muere alguien), que debe ser vivido en cada una de las fases, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estas no pueden ser evadidas porque se posterga el problema y el sufrimiento y empiezan a aparecer las enfermedades somatizadas.

De acuerdo a la psicóloga conductista Jo Hemmings, las personas pueden pasar por este proceso en un estimado de 11 meses, no obstante, esto varía de acuerdo a los años de la relación, la personalidad del paciente, sus miedos y expectativas.

Primero, la persona intenta negar que la relación ha terminado, después sufre momentos de rabia, causada por ese dolor y sentimiento de pérdida. Después, intenta negociar, es posible que se interese por su ex pareja, lo busque en sus redes sociales, pregunta por sus amigos, etc.

Después, este sentimiento se convierte en depresión y finalmente, se acepta que el vínculo se ha roto y ya se está preparado para seguir adelante. No obstante, si estas fases de saltan, es posible futuras recaídas y repetir con nuevas parejas los mismos patrones de conducta o peores porque no se ha aprendido a gestionar las emociones.

Vale destacar que una pareja es de dos. Si has estado involucrado en una relación de este tipo identifica en ti mismo porque te atraen este tipo de personas y aprende a superarlo.

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